¡Es posible educar a tu gatito!
Educar un gato es un procedimiento diferente que con tu perro.
La educación del perro implica mostrarle la actitud que deseamos. Por ejemplo, levantamos su cabeza siguiendo un señuelo de comida hasta que se siente y, gradualmente, incorporamos la palabra “sentado” que repetimos cada vez que toca el suelo con los glúteos. De tanto hacerlo, pronto asociará la acción-palabra, logrando así un vocabulario en común.
En el caso del GATO, por su temperamento independiente, solo se le debe premiar y reforzar cuando esté realizando las conductas que nos agradan de forma consistentente. Solo entonces incorporamos el vocabulario (“salta”, por ejemplo) para llegar a la comprensión mutua.
1. Debemos tener paciencia y ser consistentes.
2. Practicarlo en un área tranquila sin distracciones.
3. En sesiones cortas, porque tienen períodos de atención breves.
4. Mostrarles que aprender es divertido, con una rutina y muchos premios.
5. Si los premios son de comida, el hambre apoya, así que agenda las sesiones antes de su comida regular.
Deseamos una convivencia feliz en casa, en armonía y sin alterar reglas familiares.
¡Permítanos asesorarte!
