EDUCACIÓN POSITIVA

¡Ellos hablan otro idioma y no tenemos traductor! Incluso su cultura es diferente.

Es fundamental lograr un vocabulario común: sentado, quieto, junto, ven, etc.

Consiguen aprender tantas palabras como un niño de 2 años, cerca de 200, siempre que logres disponer de suficiente tiempo y paciencia.

– Aprender las técnicas básicas para lograr que nos entiendan.

– Premiarlos cada vez que logran algo, aunque sea parcialmente pues siempre pueden mejorar después.

– Ignorar sus problemas de comportamiento hasta lograr que nos comprendan.

– Trabajar con amor y paciencia. Ellos se esfuerzan en entendernos, pero como con cualquier idioma el profesor debe ser un buen pedagogo.

El castigo tiene un efecto negativo que induce miedo (e incluso agresión). Ellos consideran extraño, que un día estés feliz y al siguiente no. No lo entienden.

Lo que más valora tu mascota es TU ATENCIÓN, es tu mejor regalo para ellos. Pero nosotros, cuando lo vemos jugando tranquilo con sus juguetes, lo ignoramos en vez de premiarlos para que sepan que nos gusta verlos así.

Pero si lo ves rompiendo tu zapato de cuero favorito, seguro que gritas, rezongas, le hablas, recoges el zapato… Es así que se logra tu atención. ¿Qué comportamiento repetirá? Exacto: el que tú no deseas porque le dices que esa es la única manera de llamar tu atención.

Tu mejor herramienta de entrenamiento es TU ATENCIÓN, es decir premiarlo, acariciarlo, masajearlo, hablarle cuando se porta bien.

¡Por favor, no pases de largo la próxima vez!

Una mascota bien educada es un placer y felicidad para toda la familia.

Permítenos asesorarte.

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